Escuela de Massaca

Antonio Mubetei en la escuela de Massaca

La escuela de Massaca cuenta con el apoyo de la Fundaçao Encontro (véase www.fundacaoencontro.org) y el equipo que está gestionando el centro educativo: Antonio Mubetei, Inés Machava y Jacob Simsao, que hacen un gran esfuerzo financiero para la sostenibilidad de la escuela.

Niña recitando su lección en la escuela de Massaca

Esta fundación también apoya Casa do Gaiato (también en Massaca). Esta casa, que proporciona un hogar a los niños que viven en las calles de Mozambique, tiene una madre: Quiteria, una mujer que abandonó su orden religiosa para irse a África con todos estos chicos sin hogar, los gaiatos, que la adoran y la respetan, como a una madre. Y una tía: María José, que lleva 18 años ejerciendo de tía buena, con esa sonrisa de coruñesa bonita que conquista a todo el que se la encuentra.

Clase de alfabetización para mujeres de la zona de Massaca

Casi todas las personas que nos contaron los cuentos son desplazados por la guerra de la provincia de Gaza. Salieron de sus poblados, masacradas sus familias, quemadas sus casas y arrasados sus campos, y llegaron a las inmediaciones de Boane, un lugar lleno de minas antipersonas en ese tiempo. No podían salir de los caminos porque corrían el riesgo de perder las piernas o la vida con la explosión de una de los cientos de miles de minas antipersona que se enterraron durante la guerra civil. Huyeron del fuego y llegaron al miedo a la explosión. Algunas de las canciones que nos cantaron en los cuentos tienen palabras zulús porque la región limita con Sudáfrica.

Mujeres de la clase de alfabetización en Massaca

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