Nadies de piel albina o de cómo un libro de cuentos busca mostrar humana a esta gente

Los cuentos del conejo
y otros cuentos de la gente albina de Mozambique

ISBN: 978-84-945888-8-4
www.librosdelasmalascompanias.com

Tener la piel blanca como la luna en África no es fácil. Considerados fantasmas, espíritus de los ancestros que viven en el reino de los muertos y que, por obra de hechicería, permanecen entre los vivos, o hijos de la luna o de las estrellas, los albinos sufren todo tipo de exclusión. En algunos países los ocultan o hacen desaparecer al recién nacido albino. En otros países de África (Kenia, Tanzania, República Centroafricana, Malawi y Mozambique) los albinos se consideran espíritus. Se cree que desaparecen cuando mueren. Y no les falta razón. Son secuestrados, mutilados (pues se cree que sus dedos, sus ojos y otras partes de su cuerpo son amuletos que dan buena suerte) y sus restos vendidos a los traficantes de órganos. Nada queda de ellos tras su muerte. Todo se vende con total impunidad porque no son considerados seres humanos.

Jana con su hermana pequeña. Jana sufrió discriminación por parte de su maestro que no la dejaba acudir a clase.

Pero además los albinos tienen más problemas:

  • La falta de melanina en los ojos provoca problemas de visión que hacen que el abandono escolar sea lo más frecuente.
  • Segregados en la escuela, pues mucha gente piensa que el albinismo es contagioso, las personas con albinismo rara vez consiguen tener una educación universitaria.
  • Otro problema serio que sufren los albinos es el cáncer de piel. De nuevo la causa es múltiple: a la ausencia de melanina, se suma la ignorancia y el prejuicio. La gente, y las personas con albinismo también, piensan que las heridas que les salen a los albinos en la piel son por comer pescado. Esta creencia hace imposible que relacionen el cáncer de piel con la exposición de su blanca piel al sol e impide las medidas que los protegerían del daño solar: la no exposición al sol en horas en las que la radiación es mayor, la aplicación de cremas protectoras en su piel y el uso de camisas de manga larga, pantalones de pierna larga, gorras o sombrillas o cualquier cosa que impida que el sol lacere su vulnerable piel.
  • Y aún hay más, en algunos lugares existe también la creencia de que las relaciones sexuales con una albina curan del SIDA. Esto ha provocado que haya un alto porcentaje de mujeres con albinismo portadoras del virus y enfermas de esta enfermedad que en África es mortal.

Ana Griott entrevistando a dos hermanos albinos en Maputo

Por todas estas razones, sentimos la necesidad de sentarnos a escucharles a escucharlas y darles voz. En septiembre del 2017 y en agosto de 2018 fuimos a los lugares donde acuden a recoger las gafas o las cremas solares que algunas ONGs traen para ellos desde Europa. También estuvimos escuchando a sus familiares, a los maestros que trabajan en sus escuelas, nos contaron cómo viven, cómo sienten la exclusión, y también nos contaron cuentos.

Ilustración de un cuento realizada por niños albinos en el centro de T3

Escuchamos e imaginamos con ellos los personajes de sus cuentos, los cuentos que cuentan o que escuchan los albinos, los mismo que los que escucha cualquier niño o niña de Mozambique. Daniel Tornero realizó con niños y niñas con albinismo y sin albinismo talleres de ilustración donde los artistas pequeños pudieron recortar cartones que encontramos en la calle pintados de blanco, y hacer las ilustraciones que componen el libro que hicimos con sus cuentos. 29 cuentos, contados por albinos y por la gente que los rodea, e ilustrados por los niños y niñas de Mozambique componen este libro que tiene por objeto darles voz, hacerlos visibles y, sobre todo, mostrar que no son hijos de las estrellas ni de la luna, que no son espíritus sino personas, porque lo que nos caracteriza como seres humanos es el humor y la capacidad de fabular, eso que llamamos literatura.

Taller de ilustración para niños albinos impartido por Dani Tornero en T3, Matola

Y ellos también tienen literatura, oral como la de los miles de millones de personas que viven en África y que hablan más de dos mil lenguas que suenan en este continente, que no se escriben, pero que no por ello dejan de tener literatura. Literatura oral, la literatura de los que no tienen voz, de los excluidos, de los que no tienen arte sino artesanía de los que no tienen religiones sino supersticiones, de los que no tienen literatura sino folclore, que valen menos que la bala que los mata o el machete que los amputa. Es así, a través de la literatura y de la pintura, como queremos mostrar la humanidad de esta gente negra de piel blanca, que tantas dificultades tienen por ser distintos.

Ana Cristina Herreros y Daniel Tornero

 Libros de las Malas Compañías considera que el pueblo que nos ha contado sus cuentos es también autor y destinará el porcentaje correspondiente a un proyecto que trabaje en favor de los albinos. Ya se han recogido máquinas de coser en los centros de mayores del distrito de Chamberí que han viajado en un contenedor a Matola y que es el comienzo de un centro ocupacional para las mujeres albinas, donde coserán libros de tela con sus cuentos que las ayudarán a tener un salario y dignidad. “Una máquina para coser la esperanza” es el nombre que le hemos dado a este proyecto, que ya está en marcha.

 

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